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jueves, 24 de septiembre de 2020

EL SETENTA

 





EL SETENTA

 “A El Setenta, ubicado en el municipio Muñoz, a 25 km al este de Bruzual, se lo tragó el tiempo y el monte. Los pobladores de la zona, diseminados en fundos cercanos, en la ribera del río Apure, dicen que el pueblo lo acabó el vómito negro, pero aseguran, hablando en voz baja como si contaran un secreto, que en la zona hay “mucha plata enterrá”. Del caserío quedan algunos restos y unos cuantos ladrillos de la iglesia.” Apure en Cuerpo y Alma

En El Setenta, el 23 de mayo de 1819, se  realizó una reunión patriota trascendental. En ella se decidió  la invasión de la Nueva Granada que terminó con éxito con la batalla de Boyacá, para posteriormente, a los dos años, librarse la de Carabobo, que nos dio la independencia.

El escudo de armas del estado Apure dice: “sobre el sitio sagrado de la desierta  aldea del El Setenta, quedaron decididos los destinos de la América el 23 de mayo de 1819”

Argenis Méndez Echenique  refiere que de acuerdo al informe de fray Buenaventura de Benaocaz dirigido al rey de España en abril de 1788, el poblado se fundó en 1787 con el nombre de Nuestra Señora de los Ángeles de Setenta. Su fundador fue fray Cristóbal de Grazalema. El religioso escribe que la aldea tenía “campana, ornamento y vasos sagrados”. En la iglesia de Bruzual, se encuentra una campana y una imagen de Nuestra Señora de los Angeles.

Aparentemente para la fecha de la reunión histórica antes citada, ya la aldea había desaparecido pues los misioneros la habían abandonado por mantenerse fieles al sistema colonial. Un historiador, cuyo nombre no se indica en Apure en Cuerpo y Alma, escribió:

“En una choza arruinada de la desierta aldea El Setenta, a orillas del Apure, se decidió la invasión de la Nueva Granada. No había una mesa en aquella choza, ni mas asiento que las calaveras de las reses que para racionar, la tropa había matado no hacía mucho tiempo, una guerrilla realista y que el sol y la lluvia habían blanqueado”

La imagen de la Junta, fue plasmada entre 1888 y 1889 por el pintor alemán Erwin Oecheme en óleo sobre tela de 3.02 ms y se encuentra en custodia de la Asamblea Nacional. Curioso es el hecho que en verdad la pintura representa al Congreso de Angostura, aunque la ambientación natural se asocia más a El Setenta.

En esa reunión estuvieron presentes, entre otros, José Antonio Anzoátegui, Pedro León Torres, Carlos Soublette, Pedro Briceño Méndez, Antonio Rangel, Guillermo Iribarren, Ambrosio Plaza y Manuel Manrique. La junta fue presidida por Simón Bolívar.

Partieron de Mantecal el 27 de mayo hacia Guasdualito. Cruzaron el río Arauca el 4 de junio entrando en territorio granadino. Con todas las dificultades propias de una marcha de 600 km en aquellos tiempos, llegaron finalmente al Tame 1850 soldados y se les sumaron  allí otros 1200.

De allí en una campaña de 75 días, la tropa venciendo  dificultades como atravesar los Andes en el páramo de Pisba, combatió en Gámeza, Pantano de Vargas y finalmente el triunfó de Boyacá el 07 de julio de 1819. El éxito de la campaña, hizo posible los posteriores triunfos de  Carabobo, Pichincha, Junín y Ayacucho, dando así la independencia a Venezuela, Ecuador y Perú.

De El Setenta que estaba  ubicado a unos 50 min de las orillas del río Apure, no quedan ya vestigios. La gente de la zona  señala el lugar donde se erigió la antigua aldea.  Dice Argenis Méndez Echenique que el territorio fue tomado por “terrófagos y latifundistas extranjeros”. No quedó allí ni siquiera un monumento sencillo alusivo a la famosa junta en ese suelo realizada.

Los habitantes de la zona, dicen que Bolívar  cruzó el río Apure, desde Barinas con setenta hombres lo que le dio el nombre a la aldea.

Fuente: cuentaelabuelo.blogspot.com


lunes, 14 de septiembre de 2020

LUIS FELIPE SERRANO APONTE






Algunos conocidos lo mentaban “EL Catire Serrano”, para otros era más conocido como “Chivo Barroso”, típicamente en Mantecal lo trataban por este último.

Luis Felipe Serrano Aponte nació en Bruzual, estado Apure, un 10 de mayo de 1930. Hijo de Don Manuel Serrano y Doña Julia Aponte de Serrano, ambos apureños.
Llanero de sombrero y alpargata, de a caballo, con una soga pegada en el anca para enlazar cualquier cachilapo que se saliera de la madrina de ganado. Alegre y parrandero y buen bailador de joropo. Le encantaba un baile de joropo y decía que los bailes eran buenos de media noche pa el día.

Sus años de mozo los vivió en Bruzual. Trabajó con su padre caleteando maletas y carga que llegaba por avión, en la línea aérea Ransa; Don Manuel Serrano era el gerente de esta aerolínea en Bruzual.
Ya más adulto trabajó en la Compañía Inglesa, Hato Turagua, en épocas de verano con un camión que compró.

Con el correr del tiempo, se fue a trabajar a Mantecal en el Hato Los Camorucos, conocido como La Varguera, propiedad del Abogado Manuel Vargas Rivas; en verano con el camión y en invierno en los trabajos de llano.

En el hato La Varguera conoció a Rosalía Vargas Díaz, hija del dueño del hato. Con ella contrae matrimonio y tienen cuatro hijos: Luis Manuel, Sergio Rafael, Nelson Argenis y Zaida Rosalía.

El suegro le da para que haga un fundo en el sitio llamado Mata de Ceiba, actualmente dicho fundo es administrado por sus hijos.

Vivió en Mata de Ceiba, posteriormente hace una casa en Mantecal, en una de las boca calles, su casa quedaba enfrente de lo que es actualmente Inter Plaza, teniendo por vecinos a Chepen Nieves y familia, la familia Alzuru, el Sr José Aguilera que era el telegrafista del pueblo, Jesús Bona, la familia Gualdrón y Juana Castro.

Excelente padre y amigo de los amigos. Se caracterizó por ser bondadoso y ayudar a la gente.
Fue muy alegre y echador de broma. Le gustaba hacerle travesuras a la gente y entre sus anécdotas cuenta, que una vez en Bruzual había una fiesta en honor al Gobernador que estaba de visita pero él no fue invitado. En la casa de Mariquita Rojas hicieron el popular sancocho de gallina, ya de noche y la reunión en su apogeo, en un descuido de los cocineros, entró a la cocina y le sacó todas las presas al sancocho y le picó unas suelas de alpargatas, se pueden imaginar el resto.

En otra ocasión, un diciembre en Mantecal, para una misa de aguinaldo, le amarró una plancha de zinc a dos burros y los largó por la calle principal. Mayor alboroto y como eso muchas anécdotas más. Tenia mas cuentos que un libro primaria.

De Barinas a Mantecal lo conocía casi todo el mundo, por lo jocoso y echador de broma. Como todo buen llanero era malicioso, tuvo su ganado y vacas de ordeño, por supuesto a todas les tenía nombres, en las tardes cuando reunía al ganado en el paradero, sabia cual vaca faltaba.
Con el correr de los años empezó a sufrir de alzheimer. Muere a los 76 años en Barquisimeto, de un edema cerebral como consecuencia de una caída. Sus restos reposan en el cementerio de la ciudad de Barinas.

Escrito por unos de sus hijos, Luis Manuel Serrano Vargas.


 
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